Sueño Infantil y Regulación Emocional
Las investigaciones más recientes confirman que el sueño no solo cumple una función reparadora, sino que también ejerce un papel decisivo en el desarrollo emocional y cognitivo del niño. La falta de sueño crónica en la infancia temprana se asocia con mayor irritabilidad, dificultades de atención y disfunción en el control de impulsos, además de afectar la consolidación de la memoria y la maduración neural.
Un metaanálisis del Journal of Sleep Research (2025) señala que los niños de entre 3 y 10 años con horarios inconsistentes de descanso presentan niveles más elevados de cortisol y menor conectividad funcional entre regiones cerebrales implicadas en la autorregulación emocional. Los especialistas recomiendan rutinas predecibles, exposición moderada a la luz natural durante el día y reducción del tiempo de pantallas al menos 60 minutos antes de dormir.
El pediatra debe enfatizar con los padres que el sueño adecuado es un pilar central de la salud integral, tanto como la alimentación o la vacunación. Promover una buena higiene del sueño en etapas tempranas ayuda a prevenir trastornos conductuales y mejora la calidad de aprendizaje y bienestar general del niño.
Fuente: Journal of Sleep Research, mayo 2025, “Sleep patterns, cortisol levels and emotional regulation in children”.